20 ene. 2015

Entrevista a Álvaro Muñoz


Hablamos con el autor de Wanda Wolfe, el último álbum de Kiss Comix hasta la fecha. Además de ser uno de los veteranos de la revista Kiss Comix que dio nombre a nuestra colección de libros, estamos ante un profesional con experiencia en el ámbito del cine y la publicidad, la ilustración o la docencia.

Para quien todavía no la conozca, ¿quién es Wanda Wolfe?
Wanda es una detective privada en cuyos casos y aventuras el componente sexual está muy desarrollado. Descontrolado, más bien. Sus historias, además, son un vehículo para homenajear y parodiar numerosos clásicos de cine negro, agentes secretos, misterio y pulp.


Las aventuras de Wanda se publicaron por entregas en la revista mensual Kiss Comix, aunque ahora las presentas en una versión “redux”, ¿cuáles son los cambios?
El más evidente es el color. Originalmente aparecieron en blanco y negro con una técnica de grises parecida a la aguada. El color es digital, pero al tener esa base de grises creo que queda muy orgánico. También he aprovechado para incorporar pequeñas correcciones que, en su momento, al no usar todavía el ordenador, eran complicadas de hacer en un original en cartulina. El editor, además, me comentó que habían vuelto a rotular (¡manualmente!) todos los textos para uniformizar el resultado, puesto que fueron historias que aparecieron a lo largo de muchos meses y con un par de rotulistas. El otro cambio viene por la propia edición. El Kiss Comix, con todas sus bondades, no dejaba de ser una revista de quiosco; la nueva edición goza de una esplendorosa tapa dura y un maravilloso y grueso papel satinado. Personalmente estoy encantado con el resultado, es un libro de los que da gusto tener en las manos, tocarlo.

¿Cómo recuerdas aquella etapa de colaboraciones regulares en Kiss Comix?
El Kiss Comix fue mi puerta de entrada al cómic profesional, así que recuerdo la revista con mucho cariño. Y tampoco es por tiraros flores gratuitamente, pero siempre digo que La Cúpula sois de los editores más serios que me he encontrado. Tanto por el trato con el autor, como con los contratos, los pagos, el cuidado de los originales, las esmeradas ediciones... Y para rematar hasta sois majetes en persona. En el Kiss estuve muy a gusto y publiqué allí durante bastantes años. Recuerdo que al final sí estaba un poco más agobiado y cada vez iba espaciando más las entregas porque lo compaginaba con trabajos de storyboard y como profesor.


A diferencia de otros autores que abandonan el erotismo, tú has seguido practicando el género en títulos como Astaroth & Bernadette, Kinky Slave o Ninfomaniac. ¿Han sido las circunstancias de la profesión o estamos ante un auténtico aficionado?
Huy, sí, lo mío es realmente vocacional. De hecho, si sigo haciendo cómics es por pura cabezonería. Para ganar dinero me hubiese decantado mejor por la industria del cine y la publicidad haciendo storyboards, o, en estos tiempos, quizá por el diseño de videojuegos. Pero en cuanto estoy una temporada sin hacer cómic me vuelve el gusanillo y me siento culpable por no estar contando al mundo mis locas historias. Otra batalla interior ha sido el género en sí, pues tardé mucho en admitir que hacer cómic erótico fetichista es lo que realmente me gusta y se me da bien. Al principio me decía que era una fase, una preparación antes de dar el salto a los superhéroes, al mercado americano o francés. Pero yo ahí seguía mes a mes, haciendo mis paginitas para el Kiss y pasándomelo pipa. Tampoco es que me esforzase mucho en presentar proyectos a otras editoriales. Al final, evidentemente, mi subconsciente tenía razón, hice las paces con mis demonios internos y ahora reconozco que soy un fetichista pervertido hasta la médula y si se me ocurre una idea del tipo que sea, la apunto sin complejos. Que la haga o no ya depende del tiempo y de mis fuerzas. Porque soy lento de narices.

Y siempre lo has hecho con un gran sentido del humor, ¿eres de los que piensa que es un componente básico para contar historias eróticas?
Eróticas o de cualquier tipo. El humor y el costumbrismo están muy arraigados en el carácter español. En los autores españoles. La escuela Bruguera, Berlanga, Mihura, Poncela, Unamuno, hasta Cervantes... Quizá suena novedoso el aplicarlo al género erótico, pero realmente uso una fórmula muy trillada… ¡y muy fructífera!

¿Cuáles serían los autores eróticos que te han interesado o que más han influido en tu trabajo?
Crepax, Saudelli, John Willie, Jacobsen, Manara, Sorayama...


También has desarrollado una carrera en el mundo de la enseñanza, donde además has aportado manuales como Aprende a dibujar un cómic. ¿Es parte de tu vocación?
Sí, dar clase siempre me ha gustado mucho, especialmente de cómic. La narrativa es un arte sutil que creo que no se valora lo suficiente e intento transmitírselo a mis alumnos. La gente se suele quedar en el dibujo bonito, ¡pero eso no es cómic! ¡La historia se tiene que entender, tiene que entretener, apasionar! De hecho, yo no me considero "dibujante" sino narrador, un contador de historias. Para mí, el dibujo es un medio para un fin, lo que me entusiasma es imaginar las historias y los croquis en mi cabeza, el diseño de las páginas. Todo lo demás es trabajo y tiempo.

Acabemos con los tópicos: ¿cuáles son tus proyectos inmediatos?
Pues seguir con mis proyectos fetichistas, concretamente el segundo tomo de Astaroth & Bernadette, del que ya está escrito el armazón del guión y falta definir y componer las páginas. Una serie de ilustraciones eróticas a color para un cliente particular, que por desgracia no podré hacer públicas pero que absorberá gran parte de mi tiempo durante varios meses. Y por último me estoy preparando para hacer una serie de vídeos y ponerlos a la venta. Una mezcla entre erotismo fetichista y humor. A ver qué sale y si tiene buena acogida. En cualquier caso, soy tan lento y estoy metido en tantas cosas al mismo tiempo que mis proyectos "inmediatos" pueden abarcar fácilmente un periodo de seis meses.



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